VOX, la Post Transición y las Elecciones de Abril

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La Transición española por fin ha terminado. Después de más de 40 años, ese largo periodo de cambio y transformación, no sólo en el sistema político, pero también de la sociedad y la cultura finalmente ha concluido. La Transición terminó en octubre del 2017 a nivel social y en su primera fase política finalizó en las pasadas elecciones andaluzas. La Transición quedará finalizada completa y totalmente el próximo 28 de abril con las elecciones generales. Con muchísimas sombras, y pocas luces, el cambio o transición del cual el Catecismo nos habla (2286 y 2287) ocurrió en España de forma lentísima pero finalmente segura. La Transición ha muerto. Ahora, después de tantas décadas, finalmente España entra en nuevo periodo de su historia, una nueva fase completamente diferente: en el 2019 comienza la Post Transición de España.
La verdad es que la Transición nunca había terminado precisamente porque España nunca fue una democracia ¨normal¨ después de la Constitución. Nunca se normalizó ni estabilizó la tendencia social-cultural ni política en el país, nunca se definió el centro de gravedad ideológico o la desviación estándar en el discurso y narrativa. Mientras que todos los grandes países de la Unión Europea y EE.UU, Canada, Austrialia, etc., tenían desde hacía décadas un centro de gravedad que determinaba los limites políticos y sociales, España era una excepción y nunca los tuvo sino hasta octubre del 2017. Todo lo que era y es normal en Francia o Reino Unido, Italia o Suecia, era en España una total anomalía, un bochorno mal visto, una cosa contra corriente, criticada y ocultada por la prensa políticamente correcta y el discurso unidireccional de la Transición.
Si bien la intención de la antigua Alianza Popular y del antiguo Partido Popular era, en principio, ofrecer esa estabilidad y centro de gravedad definiendo algún tipo de parámetro o limite a la macrotendencia política, eso quedó en la nada, pues la fuerza de la Transición arrastró imparablemente todo en una sola dirección en un solo sentido, siempre más y más hacia el ateísmo, el progresismo, el laicismo radical y el anti-españolismo rancio. Me explico: desde la Transición, España nunca se normalizó como un país europeo más, con un centro de gravedad político y definidas posturas ideologicas, pero siempre, como marea de fuerza irresistible, todo se movía en una sola dirección hacia la izquierda secularista social y política, a ceder y sacrificar todo vestigio de civilización cristiana, de ley moral natural, de orgullo patrio, en una carrera desesperada por borrar todo vestigio del gobierno del General Franco.
Por más de 40 años, todo el discurso fundamental fue sólo uno: des-enmarcarse en todo lo posible, con toda fuerza, en todos los sentidos, de lo que era España antes de la Transición, alejarse en todo lo posible y en todos los campos del Estado español (Catecismo 2105) bajo el General Franco y siempre ir al otro extremo sin límite ni mesura. Era una carrera contra el reloj a ver quién podía ser más ateo, mas separatista, mas anti-militar, anti-bandera, anti-ley moral natural, anticristiano, anti-toros, anti-flamenco, anti-descubrimiento de América, anti todo lo español. Por 40 años toda la sociedad, la cultura, y la política española, en obsesión de renegar absolutamente del gobierno del General Franco (Catecismo 2105) se movió desesperadamente en una sola dirección: el anti-patriotismo y todo lo que esto representa. Esa fue la Transición que comenzó a finales de los 70 y terminó en octubre del 2017 parcialmente en lo social y terminará completamente el 28 de abril del 2019 en lo político.
La clave central para entender esto es que la supuesta estabilidad, centro de gravedad y limites que prometieron en su día los Fragas, los Aznares y los Rajoys, se quedó en nada, en una promesa vacía sin ninguna fuerza.
Ocurrió así: cuando llegaban al poder los que supuestamente iban a poner límites al frenesí antipatriótico y anticristiano, estos se enfrentaban a una especie de ¨bestia¨ insaciable (por ponerlo en metáfora de alguna manera), encarnada igualmente en los movimientos masónicos, marxistoides o antiespañoles separatistas. Los herederos de las milicias mata-curas del 1936 se unían en pedir lo que siempre quieren pedir.  Entonces llegaba el enfrentamiento. Los que supuestamente iban a poner límites al frenesí antipatriótico y anticristiano de la Transición, y establecer los justos limites (Catecismo 2109) se veían inundados por las demandas de la bestia. Al principio contestaban a la bestia que “No” porque eso iba en contra de sus principios y eso era pasarse venite pueblos en lo que debían ser los “justos límites” de la Transición. Pero entonces la bestia contratacaba y decía ¨Si no nos dáis lo que pedimos, entonces, sois unos Fachas.¨ En ese momento se sembraba el terror en el corazón de los que supuestamente iban a defender los mínimos de la ley moral natural, el cristianismo y valores patrios.
Y es que la palabra ¨fachas¨ infundía el miedo y un terror profundo en el corazón de los Aznares y los Rajoys. “Facha” era la palabra clave, el insulto supremo, la abominación y blasfemia suprema que no podían tolerar. Ser llamado ¨facha¨ era para los Aznares y los Rajoys, lo que la kriptonita es para Superman o el agua bendita y la cruz es para el vampiro Drácula. Era el horror que no podían tolerar.
“Facha” significaba (o por lo menos así lo usaba y malinterpretaba la bestia) que no estaban completamente de acuerdo con la Transición, que no estaban completamente de acuerdo con destruir a cañonazos todo vestigio o legado del Estado (Catecismo 2105) heredado del General Franco.

Era algo que no podían resistir ni tolerar. Después que la bestia les amenazaba con llamarles “facha” si no le daban lo que pedían, entonces los Aznares y Rajoy siempre cedían. Entonces suplicaban, por misericordia, por piedad y de rodillas que les dejaran de llamar con esa palabra maldita, y cedían ante cualquier cosa con tal de que, en un acto de caridad, dejasen de llamarles fachas.

Los que supuestamente iban a defender un mínimo de cristiandad y patria en España cedían ante la bestia y firmaban una especie de paz o tregua. Y esos mismos pensaban que finalmente habían concluido la Transición, que habían puesto punto final a las exigencias de la bestia, que finalmente se llegaba al centro de gravedad, al límite de lo que se podía ceder. Los ilusos pensaban que ya habían llegado a algo permanente y habían sellado la paz definitiva con la bestia. ¡Pobres ilusos ingenuos! No se enteraban que la bestia es insaciable. Que ceder ante la bestia sólo la contentaba por uno o dos años. Y al poco tiempo otra vez la Bestia pedía más y más. Y otra vez los que supuestamente iban a defender unos mínimos de cristianismo y patria decían que ¨no¨, pero sólo hasta que la bestia contraatacaba con el famoso ¨si no nos dan lo que pedimos, entonces sois unos fachas¨. Y así por más de 40 años. Cediendo y rindiéndose, más y más sin cesar. Esa fue la historia de la Transición hasta octubre del 2017.
Y el error fundamental de los que supuestamente iban a defender unos mínimos de cristianismo y patria pero siempre cedían para que no los llamaran “fachas”  era que no entendían que la bestia es insaciable y nunca jamás se contentará con medias medidas o medias victorias. La bestia no descansará nunca jamás hasta obtener la completa, total y absoluta victoria que desea.
Soros
Soros

No descansará la bestia masónica hasta aplastar y destruir a la Iglesia Católica y culparla de todos los males de historia de la Humanidad desde la pobreza en Hispanoamérica hasta posiblemente muy pronto del cambio climático, y hasta que vea su paraíso ateo globalista “Soros Style” hecho realidad. No descansará nunca jamás la bestia marxista (hoy más bien bolivariana-maoísta) hasta que no alcance su paraíso obrero en la tierra y la revolución universal sea una realidad. Y no descansarán ni se detendrán en lo más mínimo los separatistas hasta que no rompan a España en pedazos, y tengan su republica 100% independiente y purgada de todo lo español.  Esta verdad fundamental era lo que esos que supuestamente iban a defender unos mínimos de cristianismo y valores patrios no entendían.

Y así, por 40 años, hasta que se llegó a octubre del 2017. Y España cambió para siempre. La Transición finalmente terminó, a nivel sociológico en octubre del 2017. En esta fecha el pueblo español, la sociedad como tal, fue la que finalmente dijo ¨basta¨ y ¨hasta aquí hemos llegado¨. La raya en la arena que los gobiernos del PP marcaban cada dos o tres años para poner límites, pero que igualmente borraban y marcaban una y otra vez, fue definitivamente marcada por el pueblo, sobre piedra y no arena, en octubre del 2017.
Tras 40 años cediendo y cediendo en todos los frentes (político, cultural, social) en octubre del 2017 finalmente la sociedad española dijo ¨basta¨, y no cederemos ni un centímetro más. Tras 40 años de traición y cobardías, a fuego lento a veces, a puñaladas rápidas otras, fue el pueblo quien le mostró el camino a los políticos. A la mayoría de los políticos por lo menos, pues, hubo un partido que estuvo todo ese tiempo con el pueblo: VOX.
Libre de los complejos tan típicos de los otros partidos grandes y no tocado por las cobardías y derrotismos típicas de estos, VOX fue el único que estaba en sintonía con lo que realmente sentía la inmensa mayoría del pueblo español. El único que hablaba por ellos y realmente los representaba en defender la unidad del país al que la bestia independentista amenazaba con furia.
El hecho que terminara definitivamente la Transición a nivel social en octubre del 2017, fue lo que llevó a terminar parcialmente esta en las elecciones andaluzas y acabará/terminará/cerrará definitivamente esa misma Transición a nivel político en abril 28 del 2019. Después de abril del 2019 España nunca será otra vez lo que fue. Sánchez (pobre hombre, pobre peón de Soros) no tiene ni idea, pero convocando a elecciones para el próximo abril, está cambiando para siempre el destino de la nación e iniciando un nuevo periodo en la historia universal de España. El 28 de abril de 2019 marcará un Antes y un Después en la historia española: el fin de la Transición y el comienzo definitivo de la Post Transición.
La tendencia universal de los últimos 40 años en la cultura, sociedad y política de España quedará cerrada, y los limites quedarán por fin bien definidos con una raya imborrable marcada sobre piedra. Todos los que no han tenido una voz en España en las últimas décadas la volverán a tener con VOX en el Congreso. Los que no se abochornan de su bandera, ni de su cultura, ni de su civilización, ni de su religión, ni de la ley moral natural, ni de la institución de la familia, ni todo lo que tradicionalmente ha sido el sentir patrio español, volverán, después de 40 años de silencio forzado a tener una Voz de la mano de Santiago Abascal, Roció Monasterio, Javier Ortega, José Antonio Ortega Lara, Alicia Rubio, Iván Espinosa de los Monteros, Ignacio Garriga, Raad Salam Naam, Mazali Aguilar y toda la cúpula del único partido político que entendió el sentir y pensamiento real del pueblo español en octubre del 2017. Por eso es que VOX es la acusación popular contra el golpismo, puesto que el sentir de la inmensa mayoría del pueblo y el sentir de VOX son la misma cosa.
¿Cuál es la diferencia entre VOX y los que anteriormente se suponía que iban a defender un mínimo de valores cristianos y patrios? Muchas. VOX no se acompleja ni cae de rodillas llenos de miedo porque los llamen ¨fachas¨. Al contrario, como dijo Santiago Abascal en su célebre discurso (VER AQUÍ) lo que le causaba terror al PP es motivo de gran honor para VOX. No sólo eso, sino que VOX entiende bien que la bestia (tanto la masónica, como la marxista, como la independentista) no se detendrá nunca jamás hasta ver su utopía y objetivos hechos realidad. Ante esto VOX sabe que no caben compromisos ni treguas temporales para apaciguar por uno o dos años. VOX sabe bien que cualquier compromiso será interpretado como debilidad y es sólo un apaciguamiento muy temporal ante la próxima embestida furiosa de la bestia.
Pero por encima de todo VOX entiende el sentir, el pensamiento, el sentido común, de los que no están esclavizados por la propaganda de la dictadura de lo políticamente correcto, del pensamiento único universal que hoy día controla la prensa, el cine, la televisión, la universidad (en España especialmente la colmena roja de la Complutense y todos los profesores que quieren ser “guay” y dárselas de sabios intelectuales… como el rey de la ropa mágica que andaba en pelotas) y el discurso de la casta política, ya sea la buenista masónica Sorista (Ciudadanos, PSOE), la marxista bolivariana (Podemos)  o la separatista-golpista.
Aun así, y aunque entiendo que por fin después de 40 años llegaremos a la conclusión definitiva de la Transición el próximo día 28 de abril, tengo que confesar que tengo miedo. Lo acepto y lo confieso. No soy hombre al que le den miedo muchas cosas, pues en mis más de 23 años de carrera como militar y funcionario de defensa he visto muchas cosas: ataques con morteros han caído cerca de mí, he esquivado coches bombas por unos minutos en Kabul, he visto helicópteros caerse matando a varios a unos pocos metros de mí, he paseado por Ciudad Juárez cuando estaba en su cumbre la guerra entre carteles (decapitaciones incluidas), y alguna vez he tenido que saltar de un balcón porque estaban pegándole un tiro a uno que estaba detrás de mí, etc.
Pero la realidad es que reconozco que tengo miedo. Y no a las bombas ni a los morteros. Tengo miedo de que una parte bien intencionada pero ilusa y mal informada del pueblo español no se dé cuenta de que con VOX tiene una oportunidad única, real y verdadera de hacer algo (en el mundo real, no en el de las teorías y fantasías) que combata a los enemigos de España. Tengo miedo de que algunos, con la mejor intención del mundo, pero mal informados, dejen pasar esta oportunidad única y dorada, exclusiva y especial que ha tardado 40 años en llegar.
Me da miedo (y mucho) que algunos no se den cuenta que es ahora o nunca, o en abril 28 del 2019 o posiblemente nunca más. Me da miedo que algunas personas, a pesar de sus muy buenas intenciones, caigan en el garrafal y terrible error, de dejar pasar esta oportunidad única que sólo surge una vez en cada generación. Temo que algunos sean susceptibles a la propaganda salvaje de los medios y se dejen llevar por los ataques brutales de la prensa ya que toda la prensa desde la Sexta de Podemos, el País del PSOE, e incluso hasta el ABC del PP, están bajo órdenes estrictas de atacar a VOX día y noche sin piedad.
Por el otro lado me da también muchísimo miedo que algunos, con buenísimas y santas intenciones, pero horrorosamente informados, le den su propia interpretación personal privada (cual Lutero) a la doctrina tradicional de siempre y le nieguen su voto a VOX porque no son lo suficientemente ¨perfectos¨.  Ante eso, más que a los morteros tengo miedo, mucho miedo.
Y es que, aunque no soy español, realmente quiero mucho al país de mis antepasados, donde nació mi hija pequeña, y de donde es mi esposa y familia política. Por eso, aunque tengo miedo de que algunos dejen pasar esta única y tal vez última oportunidad de cerrar para siempre la Transición el próximo 28 de abril del 2019, también tengo esperanza de que la gran nación que dio comienzo al glorioso descubrimiento y evangelización de un nuevo continente, se ponga otra vez, después de 40 años de letargo y paralización, a poner en pie de lado de la civilización occidental y cristiana.
Tengo esperanza de que en las próximas elecciones con VOX como punta de lanza, España entera se vuelva a poner del lado de la contrarrevolución occidental de la que ya avisé en el 2016 ( https://laeratrump.com/trumpismo/trump-la-escuela-frankfurt-la-contrarrevolucion-20161221-1258 ) y junto a EEUU, Hungría, Polonia, Austria, Brasil, etc., España tome otra vez su lugar en la lucha caliente y real en defensa de la civilización occidental. Tengo esperanza de que finalmente, después de 40 años, la España viva comience a ser la verdadera y única España otra vez.
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2 thoughts on “VOX, la Post Transición y las Elecciones de Abril”

  1. Felicitar este y otros discursos.
    50 años trabajando por la VERDAD Y LA JUSTICIA en ONGs y dirección de organismos y sindicales, me han dado muchos éxitos y satisfacciones.
    Como investigador y docente, supe que con tesón, trabajo, unidad e ingenio, se logra siempre vencer a LA BESTIA.
    Adelante compañeros !

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